Como cada domingo, Pedro y sus amigos corrieron al parque. Al parque del Pino. Allí, bajo una hoja con forma de trébol impregnada de rocío, dormía y soñaba tranquila el Hada que cuenta este cuento.

-Hola soy el hada de los juegos y os propongo uno nuevo, Yo me voy a transformar, y tenéis que adivinar de qué animal me he vestido-.

Y en menos que dijo voy, se transformó de inmediato en un ratoncito blanco. Eso es fácil, dijo Pedro. Ponlo un poco más difícil.

Y sin pensarlo dos veces alzó su varita mágica. Y saltando sobre una flor se puso un traje a lunares, negros como el tizón, sobre un fondo rojo vivo que brillaba un montón.

-¡Eres una mariquita!- Gritaron todos a un son.

-Bueno veo que sois muy listos-. Dijo el hada de este cuento. -A ver si con este invento sabéis de nuevo quién soy.
Dijo unas raras palabras y dejando de ser hada se transformó de momento en una india pintada.

-Eso no es un animal-. Dijeron todos a coro.

-Vaya, no os puedo engañar-.

Y se puso a bailar contenta con los niños de la mano. Riendo soñando y jugando, en el parque de aquel pino. Grande viejo y confiado, que cada domingo del año, espera a sus buenos amigos junto al hada dormitando.

Y colorín colorado como la nariz de un payaso, el cuento de nuestra hada en una estrella se ha marchado.

FIN